Senderismo con mirada ambiental

Senderismo con mirada ambiental

La FEMECV recuerda las buenas prácticas para caminar cuidando la montaña
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El senderismo es una de las formas más accesibles y completas de acercarnos a la montaña. Nos permite descubrir paisajes, patrimonio, pueblos, flora, fauna y caminos tradicionales, uniendo actividad física, cultura y medio ambiente.

Pero precisamente por su popularidad, también requiere responsabilidad. Cada vez más personas caminan por nuestros senderos, y esa presencia debe ir acompañada de buenas prácticas que ayuden a conservar el entorno.

Desde la FEMECV, a través de la Vocalía de Senderos y Refugios y la Vocalía de Medio Ambiente, recordamos que caminar por la montaña también es aprender a cuidarla.

Manual de Buenas Prácticas


Caminar por senderos existentes

La primera recomendación es sencilla: utilizar siempre los caminos y senderos existentes, especialmente aquellos marcados, señalizados u homologados.

Senderos Homologados 

Caminar fuera de la senda favorece la erosión, deteriora la vegetación y puede crear nuevas trazadas que aumentan el impacto ambiental. También conviene respetar cierres temporales, indicaciones oficiales y propiedades privadas.

Seguir el camino no es solo una cuestión de orientación. También es una forma de proteger el suelo y la vegetación.


Convivir en la montaña

Los senderistas no somos las únicas personas usuarias del medio natural. En la montaña conviven también ganaderos, agricultores, ciclistas, corredores, personas que trabajan en el territorio y quienes viven en los pueblos.

Por ello, es importante mantener una actitud respetuosa: ceder el paso cuando sea necesario, cerrar cancelas tras nuestro paso, no invadir cultivos ni molestar al ganado, y reducir el ruido para no alterar la tranquilidad del entorno.

La convivencia es clave para que todos podamos disfrutar de la montaña de forma sostenible.

 

 


Respetar flora y fauna

La montaña es un espacio vivo. Evitar arrancar plantas, recolectar especies protegidas o molestar a los animales es fundamental para conservar la biodiversidad.

Durante la primavera y el verano, muchas especies están en época de cría. Mantener la distancia, no acercarse a nidos o madrigueras y llevar a los perros controlados ayuda a evitar impactos innecesarios.

Observar sin intervenir es la mejor forma de disfrutar de la naturaleza.


No dejar rastro

Una de las normas básicas del senderismo responsable es clara: todo lo que llevamos, vuelve con nosotros.

No debemos dejar residuos, restos de comida ni objetos en el entorno. Incluso los residuos orgánicos pueden alterar el equilibrio natural.

Además, es importante evitar hacer fuego, utilizar hornillos en zonas no permitidas o fumar en espacios forestales durante épocas de riesgo.


Planificar y actuar con responsabilidad

Antes de salir, conviene informarse sobre la ruta, la meteorología, el nivel de dificultad y las posibles restricciones.

Llevar el material adecuado, agua suficiente y comunicar el itinerario previsto son medidas básicas de seguridad que también contribuyen a reducir situaciones de riesgo en el medio natural.


Caminar también es cuidar

El senderismo es mucho más que recorrer kilómetros. Es una forma de relacionarnos con el territorio. Cada paso cuenta. Cada decisión suma o resta en la conservación de nuestros montes.

Desde la FEMECV animamos a todas las personas senderistas a practicar una actividad consciente, respetuosa y comprometida.

Manual de Buenas Prácticas

Porque caminar por la montaña también es una manera de protegerla.

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